Tu mejor consejero para el desarrollo de proyectos

Tu mejor consejero para el desarrollo de proyectos

¿Cómo diseñar el producto perfecto tanto para el cliente (porque cumple todas sus expectativas) como para tu empresa (porque maximiza beneficios)? El Product Owner tiene la respuesta.

Imaginemos que recibes el encargo de desarrollar un producto. Enhorabuena. Seguro que conoces esta secuencia emocional: primero alegría, inmediatamente después una cierta angustia por el doble reto de cumplir a cabalidad con el cliente y al mismo tiempo con tu empresa, que ese proyecto rinda el tope de beneficios, máxima calidad y máximo retorno en el mínimo tiempo.

Nada fácil, y menos aún en un entorno de competencia cerrada. Para alcanzar esta fórmula óptima, la organización debe estar perfectamente engranada, engrasada y enfocada con un método de trabajo ágil. Este es el término clave, supone flexibilidad, fluidez, cintura para adaptar las capacidades y los recursos a diferentes exigencias sin perder eficacia. Lo opuesto a la típica estructura rígida, excesivamente jerarquizada que dificulta el trabajo en equipo, la toma de decisiones y la adaptación a un entorno cambiante.

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¿Qué se necesita para alcanzar esa agilidad en el desarrollo óptimo del producto?

La visión, el equipo y una metodología como la Scrum. Y dentro de esa metodología, la pieza clave del Product Owner (PO).

No es fácil definir brevemente esta figura por su despliegue de cualidades diversas y su perfil complejo. Por eso elegir a la persona adecuada es la primera de las decisiones ganadoras en el proyecto.

Veamos. Tenemos por un lado el cliente y su encargo. Y por el otro la empresa con su equipo desarrollador. En medio está el PO. Pertenece a la empresa pero hace el papel de representante del cliente para transmitir a su equipo de un forma impecable y sin ambigüedades cuáles son las expectativas de ese cliente y las características exactas del producto.

Para entender de verdad esos requerimientos, el PO necesita además conocer a fondo ese otro factor decisivo en la configuración del producto: el contexto, el mercado, el negocio, la competencia, las tendencias, el perfil del consumidor, la experiencia de usuario. Por eso el material común de análisis para el PO son los datos, tanto de ese contexto como del desarrollo del producto.

Hablamos por lo tanto de un mediador con talento para la comunicación en tonos diferentes -desde el CEO y el equipo técnico del cliente a los diferentes miembros del equipo propio-, pero también necesita una mente que organice y coordine. Se encarga de asignar las tareas y los plazos al equipo en las diferentes fases de desarrollo para cumplir el 100% de los requerimientos. Sin sobrepasarse, una de los errores frecuentes es añadir cualidades que no ha pedido el cliente y son cosméticas o no tendrán apenas uso.

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En resumen, el PO es ese mentor experto y cercano que todos quisiéramos al lado en cualquier momento de duda. El balance de las cualidades profesionales y personales necesarias para encontrar las soluciones sencillas a los problemas complejos. A la inteligencia analítica añade la emocional porque su papel requiere disponibilidad total, implicación, liderazgo sin imposición para desbloquear posiciones, empatía, capacidad de negociación, optimismo realista, convicción. Un gran motivador, en suma.

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